Estoy con el alma en un hilo. Hace 5 días que no sé nada del plan, ni de sus avances, y obvio, menos sé de Camila. He hecho de todo por contactarla: llamar a su casa, al celular, conectarme a MSN a ver si está, y no hay caso. Está misteriosamente desaparecida de la faz de la tierra. Sospecho seriamente que mi amiga ha decidido abandonar la misión y aún no tiene cara para comunicármelo. O tal vez no…
A veces desconfío hasta de mi misma.
Por otro lado, no he dedicado mi vida solo a esperar a ver si aparece “cierta persona”. Ayer, después de 2 años, volví a ver a Sigfredo, el hijo de Clara, una amiga de mi abuela. Bueno, para ser sincera, siempre sentí una secreta admiración hacia él, a su forma de pensar. Al menos, hasta ahora. Después de verlo, me pregunto varias cosas. Una de ellas es ¿Puede ser que yo esté cambiando demasiado? Es que analizo su manera de ver la vida, y me da un poco de pena… El pobre compadre está muy (pero ojo, MUY) deprimido, y el existencialismo tan “genial” yo veía en él, se reduce solamente a su desgano de vivir. Pobre hombre.
En fin, de todas maneras lo he pasado bien. Sigfredo, a pesar de todo, es una buena persona. Hablamos de música (le gustan los Red Hot Tamale), escuchamos un disco de Musa, mientras nos contábamos la vida y comíamos pizza, y luego vimos Cinema Parade, todo un clásico del cine setentero. Cuando hablábamos, me pareció verlo sonreír un par de veces, lo que es todo un logro para mi casi nula inteligencia emocional. Cuando nos despedimos (inmediatamente después de habernos dado el celular y el e-mail) me dio un abrazo. No recordaba lo agradable que eran los abrazos por parte de un hombre… me acordé de mi abuelo, y más aún de mi papá, cuando hacíamos guerras del abrazo, y me estrujaba tanto que yo pensaba que iba a salir jugo de Margarita. Qué triste no poder tenerlo aquí...
Ahora que lo pienso, sería agradable tener un amigo verdadero, uno del que no esté enamorada y a la vez lo deteste por ser un idiota (como MJ)
(Media hora después): Acabo de hablar con la ingrata número 1. Así es, con Camila. Aunque yo estaba un poco dolida, mi infalible amiga disipó mi resentimiento en seguida: No sé como lo logró, pero Matías ya confía en ella. Hablaron sobre mí (AISH), y puede que no haya obtenido lo esencial (si tengo chance o no), ¡consiguió información que no nos viene nada de mal! Rompió con Flavia (su ramera novia, perdón, EX NOVIA!), según él, porque “la relación estaba desgastándose”. ¡¡EX-CE-LEN-TE!! Creo que jamás me había alegrado tanto por la desgracia ajena.
Si pasa algo mas interesante lo escribiré. Qué locas emociones para un sólo día.
Chaucha. Marga
No hay comentarios:
Publicar un comentario