
Aún no asimilo del todo que este nuevo y aburrido año ya comenzó. Después de reflexionar bastante sobre el anterior, creo que en éste las cosas saldrán un poco (pero sólo un poco) mejor. Sin embargo, tengo mi cabeza algo desorientada: Tal vez el haber hablado con Matías el último día de clases para pedirle su mail no fue la mejor idea del mundo, pienso que hasta, fui un poco cobarde. En fin, ¿Qué más quería? Si aún tiene a esa perra arrabalera (Flavia) de novia… Es bastante inocente pensar que cambiaría esa doble adolescente de Pamela Anderson por la versión tercermundista de Merlina, que vendría a ser yo. No hay caso, es como si la mala suerte me persiguiera.
Pero bueno, no todo puede ser tan malo. Mañana llega Camila, se quedará unos días acá en mi casa, tiene metido entre ceja y ceja que debemos inventar un plan de conquista para que yo “atrape de una vez por todas al idiota de MJ” según sus propias palabras. Este cometido, la verdad no me convence mucho, a veces pienso que Camila sólo dice esas cosas para divertirse y no tiene idea que, aunque no quiera, Matías Jindo me gusta de verdad, maldición.
Volví. Acabo de hablar con Camila por teléfono, se viene esta misma noche, lo que apurará bastante las cosas, en especial porque viene con el plan listo: se nota que hoy tuvo una tarde desocupada.
Marga
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